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Analista de Malware (fragmento)

Morena, de resultantes curvas y de un metro setenta de altura, Brooklyn era una persona distraída y salvaje que todavía no había recogido su título de Ingeniera. Para qué. Nunca lo necesitó: ejercía por pasión y por su gran experiencia en el campo de la seguridad informática. Aún era muy temprano para ser sábado pero acababa de desvelarse. Tenía que terminar de analizar un malware en Linux que había dejado a medias la noche anterior; así que cogió el portátil, se lo colocó entre las piernas y ya sumergida en la pantalla minimizó la ventana del navegador, dirigiéndose a la Máquina Virtual, que estaba deliberadamente congelada para contener pausado el malware. Los expertos en seguridad forense congelaban las máquinas virtuales para que cualquier programa que se estuviese ejecutando permaneciese congelado en el espacio y en el tiempo, algo esencial cuando tratan a la víctima. Con los ojos aún adormilados, se encontraba analizando un ejecutable de tipo ELF que aprovechaba una vulnerabilidad 0-day para escalar permisos e infectar el kernel del Sistema Operativo con la  finalidad de ocultarse indefinidamente. En términos técnicos, estaba ante un nuevo rootkit que había entrado en juego el día anterior, infectando todos los servidores de un gran empresa tecnológica. Y ella era la elegida para descifrar el crimen.
Entonces sonó el telefono.
—Hola Brooklyn, soy yo—dijo una voz grave que reconoció al momento.
—Dime.
—Tengo un trabajo para ti.
—Ok.—colgó el teléfono—Mierda.
La noche anterior había sido difícil y tenía mucho trabajo atrasado. Tampoco quería excusarse pero el malware que estaba analizando le estaba dando más dolores de cabeza de lo que acostumbraba.
—¿Cómo lo haces pequeño ser endiablado?—susurró al maligno programa (al malware)—¿Acaso aprovechas una condición de carrera del Sistema Operativo? Porque ya casi eres mío.
Sus primeras hipótesis apuntaban a que el malware producía una condición de carrera entre dos llamadas al sistema concurrentes, y durante el intercambio de datos entre el espacio de usuario y el espacio del kernel, se modificaba maliciosamente el valor de éstos con la intención de que el kernel acabase ejecutando código maligno. Y no hay nada más grave que esto.
—¡Ahá! Creo que estoy ante una vulnerabilidad double-fetch. ¡Es mi primera vez!—sonrío absorbida por la pantalla del ordenador.

[Esta historia complementa a esta otra]

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