Ir al contenido principal

Todo lo que no dijo

«¡Crack!» Fue la onomatopeya de la ruptura, del explosivo sonido que se produjo al reventar el reloj contra la pared. Miles de pedazos de reloj escaparon de su esfera, ahora, todos ellos, invasores del suelo. Nada ni nadie escapaba de la gravedad. Touché

Observó el resultado de haber estado reprimiendo tanto durante tanto tiempo.  Las manecillas horario y minutero estaban sobre el suelo, desprendidas del reloj, no así la del segundero, que seguía girando solitaria en la esfera como si estuviese atrapada en un eterno minuto, en un cíclico tic, tac que no entiende de metáforas, de comparaciones ni de personificaciones. Y justo en ese segundo intuyó el significado de lo que acababa de ocurrir. Aquel caos era irreparable. ¿No era el todo mayor que la suma de las partes? Pues aquello nunca más volvería a ser, ni siquiera siendo el mejor relojero del mundo. Ya no. Ya nunca.
«Tic»  Ya, fin.
«Tac» Era su forma de exteriorizar lo que llevaba meses fraguando en su interior, hasta hoy, que todo explotó dejándole un mosaico de emociones dificil de digerir. 
«Tic» E intantaba huir de ese estado obsesivo que se repetía una y mil veces. En el mismo minuto.
«Tac» En el mismo maldito minuto.
«Tic» Gritó de desesperación, buscando un consuelo que no llegaría. No de momento.
«Tac» «», suplicó, «tú, por favor, si existes, contesta. Te siento como nunca. Óyeme. Dime que estás ahí. Sé que nuestras mentes, allá por el infinito, están conectadas y que de alguna forma me sientes cuando yo te siento con esta intensidad», se repetía, intentando recuperar la seguridad en sí mismo. 
«Tic» Quería creer en su alma gemela, que de existir, estaría entrelazado a él, como si el amor o la mente pudiesen cuantificarse cuánticamente y algo las entrelazara de igual a igual, de alma gemela a alma gemela.
«Tac» Y que el destino de encontrarse fuese inevitable.
«Tic» Siempre.
«Tac» Una y otra vez.


Quería creer. Sabía que podía hacerlo. Debía haber algún sentido en la existencia, en el tiempo, o la mente... ésta debería tener algun significado. O algo. O alguien. 

Plof.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Imperfecto

Nota del Autor: Este post es un experimento y una crítica a los poetas.
En este poema voy en playback como creyendo que alcanzo a la canción que siempre dejé atrás.
A tí, Diosa del Destino, 
que en lienzo dibujé
prófugas estrofas
de aquella estúpida melodía 
que una vez imaginé:
fuiste hado, fuiste hada
 y fuiste fatalidad,
dulce Perseída de fin infinito
cuyo destino ahora inquiero
¿por qué precipitaste?
Si tus estrellas jamás alcancé
bajo este siniestro cielo
que sólo conoció mortandad.
Poema 

Con fin abrupto, inspirado en la mitología y estilo demasiado imperfecto, ¿cómo podría llegar esto a ser poema? Sus versos, meses después de escribirlos, hasta podrían llegar a gustarte. Incluso podrían estar dedicados a una Diosa Celestial imperfecta o a una predecible Musa del Destino, quién sabe. Ambas mortales. Aunque, para ser del todo sincero, en el poema no hay nada de poesía, sinoun algo-rítmico que no pasa de ocurrencia adolescente. Además, es el amor a uno mismo lo que adorna este poema primerizo y v…

Sobrevivir

En este mes se cumple un año del momento en el que decidió levantarse de una maldita vez. No lo consiguió, pero el intento tampoco fue en vano. ¿Cómo serlo si la vida son momentos y aquel, sin duda, fue uno de ellos?

Sí, fue (en) aquel camino.
Y sí, hablo de él.
Así que allá vamos.

Todo comenzó como le surgían las grandes ideas: dando un largo paseo por las afueras, a solas, por campos y caminos de albero improvisados por ciclistas de montaña. De aquel día, ¿que podría contarte de uno de sus sábados cualesquiera? Un aburrido e infinito trayecto de más dos horas. Puf. Pero fue allá perdido cuando desconectó por completo del paisaje que le rodeaba. ¡Cielos! Fue tan de repente, tan irreal como real, que de un insight comprendió su vida. Los árboles, los cultivos, la tierra... todo estaba ahí sin estar él, sí, ahí, una especie de ahí sin mí; tal como suena. Estaba siendo foráneo de su propia percepción, de su propia existencia. Estaba sintiendo la extrañeza en su máxima expresión y, sin e…

En primera persona (del pasado simple)

Nos pasamos la vida recordando el pasado, algunos más que otros pero, de hecho, probablemente es lo único que hacemos todo el maldito rato. Sin distinción. Por eso esta entrada la voy a escribir en primera persona sin recurrir a artilugios literarios como son «metaforear» o enmascarar un poco de mí dentro de un mucho de lo demás. Todo sea, por esta vez, no esconderme.
Fui. Amé. Canté. Grité. Escribí. Desaparecí. Regresé y me... fui (de nuevo).
El pretérito perfecto simple parece un tiempo verbal creado para amenazarnos con incómodas verdades. De verdades que ya nos golpearon la conciencia y fueron asimiladas por la memoria. De verdades que son capítulos de la vida ya cerrados. Ya. Ya. Ya, tranquilo, tranquila, que no voy a recurrir a los viejos libros de gramática para dar una aburrida clase y decir que es usado para expresar una acción ya acabada en el tiempo. Curiosamente, jamás me detuve demasiado con el pretérito perfecto; de ahí a que me cueste tanto conjugar el pasado simple, ¿o …