Ir al contenido principal

Hasta abstraerse

Estaba embriagado por el sonido característico de la noche del campo, por ese rugido mudo pero constante que habitaba en el aire y que impedía que el silencio absoluto existiese. Ese sonido, indescriptible, se veía adornado por algún insecto ocioso que con sus pasos hacía crepitar a las hierbas. Y así, sin más, de repente, un grillo comenzaba su sinfonía particular a ritmo de cri, cri, cri; un canto que no le hacía sino más localizable y, por tanto, vulnerable a cualquier felino juguetón que merodease por la zona. Y ahí estaba él, atreviéndose a ser el improvisado director de orquesta de otra arriesgada noche.

Aquella era una paz que le transportaba al pasado, atrapándole en una hermosa nostalgia que le recordaba a cuando sentía algo por el mundo. Se refería a cuando era un enano y todo le parecía imponente, digno de ser vivido o experimentado. A la vida. Siempre pensó que vivir con tanta intensidad era insano para el desarrollo normal de un crío, pero el mundo no pregunta, sino que impone, arrolla y no se detiene bajo ninguna circunstancia, comportándose como un monstruo insensible que no espera a nadie. Ya, lo sé. Ésta era una visión del mundo muy humana cuyo único fin es seguir existiendo un día tras otro, en ciclos de días y noches, sobreviviéndonos con pasividad, dejándonos bien claro que su monotonía no nos necesita, y que, una vez muertos, todo seguiría igual, demostrándonos en un arrebato de realidad que la nada también puede trascender. Así de simple. Así de complejo: la nada, tan vacía y con tanto significado... Aunque lo que le inquietaba no era eso, era el preguntarse qué le había ocurrido estos años para olvidar tan inmenso conjunto de sensaciones. Algo cruel, seguro, que le daba miedo responder por no volver a abrir etapas de la vida ya quemadas.

Tenía que aprender a contenerse, a no divagar sobre pensamientos dañinos y a detenerse en la belleza del mundo hasta ser completamente absorbido por ella. Era la única forma de volver a sonreír como aquel niño que fue.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sobrevivir

En este mes se cumple un año del momento en el que decidió levantarse de una maldita vez. No lo consiguió, pero el intento tampoco fue en vano. ¿Cómo serlo si la vida son momentos y aquel, sin duda, fue uno de ellos?

Sí, fue (en) aquel camino.
Y sí, hablo de él.
Así que allá vamos.

Todo comenzó como le surgían las grandes ideas: dando un largo paseo por las afueras, a solas, por campos y caminos de albero improvisados por ciclistas de montaña. De aquel día, ¿que podría contarte de uno de sus sábados cualesquiera? Un aburrido e infinito trayecto de más dos horas. Puf, lo que puedo decirte es que fue allá perdido cuando desconectó por completo del paisaje que le rodeaba. ¡Cielos! Fue tan de repente, tan irreal como real, que de un insight comprendió su vida. Los árboles, los cultivos, la tierra... todo estaba ahí sin estar él, sí, ahí, una especie de ahí sin mí; tal como suena. Estaba siendo foráneo de su propia percepción, de su propia existencia. Estaba sintiendo la extrañeza en su má…

Sinestesia Musical

Hubo una época en que (él) le ponía música a todo: a su vida, a sus emociones y como no, a lo que escribía. En el caso de sus poemas, era como si cada verso llevase asociado un patrón musical, una especie de doble dimensión, y por doble me refiero a como lo son, en física, el Espacio y el Tiempo; en el que sus ritmos, tanto silábicos como musicales, estarían en una perfecta dualidad sincronizada. Pero para ser sinceros, yo no veía nada de especial en sus poemas, así que supuse que sería como si una mente savant hubiese intentado que las sílabas, el tempo, la escala, o lo que fuera encajasen de alguna forma matemá(t/g)icamente en un único tejido espacio-temporal y que éste además tuviese textura, sabor, color y tono musical. ¡Ah! Que me ahogo. Y yo, simple mortal, tan sólo podría disociarlos para percibir cada rasgo por separado, uno a uno, pero nunca jamás juntos. Él tenía sinestesia musical y yo, para descifrarla, imaginación y letras.

¿Sabes lo que es antidisociativo? —me insistía, …

Analista de Malware (fragmento)

Morena, de resultantes curvas y de un metro setenta de altura, Brooklyn era una persona distraída y salvaje que todavía no había recogido su título de Ingeniera. Para qué. Nunca lo necesitó: ejercía por pasión y por su gran experiencia en el campo de la seguridad informática. Aún era muy temprano para ser sábado pero acababa de desvelarse. Tenía que terminar de analizar un malware en Linux que había dejado a medias la noche anterior; así que cogió el portátil, se lo colocó entre las piernas y ya sumergida en la pantalla minimizó la ventana del navegador, dirigiéndose a la Máquina Virtual, que estaba deliberadamente congelada para contener pausado el malware. Los expertos en seguridad forense congelaban las máquinas virtuales para que cualquier programa que se estuviese ejecutando permaneciese congelado en el espacio y en el tiempo, algo esencial cuando tratan a la víctima. Con los ojos aún adormilados, se encontraba analizando un ejecutable de tipo ELF que aprovechaba una vulnerabilid…